La lucha contra el calentamiento global exige una reducción significativa de las emisiones de dióxido de carbono (CO2). En este contexto, un estudio reciente de la Universidad de Jaén ha revelado un dato sorprendente: los olivares europeos tienen una capacidad de captura de CO2 comparable a las emisiones de España, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Este hallazgo no solo destaca la importancia del olivar en la mitigación del cambio climático, sino que también ofrece un marco para explorar alternativas que aumenten esta capacidad mediante una explotación más sostenible y un enfoque en la economía circular.
El Olivar Mediterráneo y su Rol en la Captura de CO2
Los olivares mediterráneos, que se extienden por España, Italia, Grecia y Portugal, desempeñan un papel crucial en la captura de CO2. Según el estudio publicado en la revista Renewable and Sustainable Energy Reviews, los olivares capturan aproximadamente 0,22 gigatoneladas de CO2 acumuladas en los árboles y 0,03 gigatoneladas anuales en los suelos de cultivo. Este análisis, realizado por el grupo de investigación del Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario ceiA3 de la Universidad de Jaén, utiliza una evaluación geoespacial de los cultivos y la almazara y examina el potencial de eliminación de CO2 mediante prácticas agrícolas y el aprovechamiento de subproductos.
Estrategias para Maximizar la Captura de CO2
El estudio identifica cinco vías principales para mejorar la captura de CO2 atmosférico, divididas entre prácticas agrícolas y el uso de subproductos. Ángel Galán, investigador de la Universidad de Jaén, explica que, además de eliminar millones de kilogramos de CO2 anualmente, estas prácticas podrían generar productos químicos, materiales y energía renovable. Esto no solo contribuiría a una mayor rentabilidad y sostenibilidad en la industria del olivar, sino que también apoyaría la transición hacia una economía más ecológica.
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Prácticas Agronómicas Sostenibles
Una de las estrategias más efectivas para aumentar la captura de CO2 es la implementación de prácticas agronómicas sostenibles. Mantener las cubiertas vegetales y evitar el laboreo excesivo son medidas que no solo incrementan la cantidad de CO2 secuestrado, sino que también mejoran la materia orgánica del suelo. Esto resulta en una mayor sostenibilidad, productividad y rentabilidad de los cultivos, contribuyendo al objetivo global de reducción de emisiones.
Aprovechamiento de Biomasa y Subproductos
Otra vía importante es la utilización eficiente de la biomasa residual del olivar. Subproductos como los huesos de aceituna, el orujo y los restos de poda pueden ser transformados en biochar, un biocarbón que captura CO2 de manera estable y puede utilizarse como enmienda orgánica en suelos agrícolas. El biochar se descompone lentamente, almacenando el CO2 durante siglos y evitando que regrese a la atmósfera.
La biomasa también puede ser convertida en electricidad o hidrógeno, con el CO2 generado durante su producción siendo capturado e inyectado en la tierra de forma permanente. La fermentación de los restos de poda puede producir bioetanol, un combustible sostenible para el sector del transporte, contribuyendo así a la reducción de emisiones en diversas industrias.
Evaluación Integral del Ciclo de Vida del Carbono
Una novedad significativa del estudio es su enfoque integral, que considera todas las emisiones asociadas al cultivo del olivo y su industria. Esto incluye el análisis del ciclo de vida completo, desde el cultivo y el transporte hasta la manipulación de subproductos y la fabricación de nuevos materiales. Al comprender estas emisiones, los investigadores pueden identificar oportunidades para aplicar acciones prácticas que aumenten el secuestro de CO2 y ayudan a alcanzar los objetivos de neutralidad de carbono.

Futuras Investigaciones y Objetivos Globales
La investigación, financiada por el Ministerio de Ciencia e Innovación, sigue avanzando con el objetivo de contribuir a los objetivos de desarrollo sostenible del Acuerdo de París. Este acuerdo, firmado por 196 países, busca limitar el calentamiento global a 1,5 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales. La continuación de este trabajo es esencial para alcanzar estas metas y mejorar la capacidad de los olivares para mitigar el cambio climático.
En conclusión, los olivares no solo son una fuente de aceite y tradición, sino también un aliado significativo en la lucha contra el cambio climático. Aprovechar al máximo su capacidad para capturar CO2, junto con la implementación de prácticas sostenibles y el desarrollo de nuevas tecnologías, puede desempeñar un papel crucial en la estabilización del clima global.

