En los últimos años, se ha destacado al olivar como un proveedor excepcional de biomasa, con ventajas económicas, sociales, energéticas y ambientales. La Junta de Andalucía ha apoyado su desarrollo a través de diversas órdenes de incentivos, y se ha observado la aparición de un tejido empresarial, conformado entre otros por la misma almazara, cada vez más cualificado y diversificado, abarcando logística, transformación, instalación, producción e ingeniería. Además, se ha reconocido la necesidad de diversificar las actividades en el medio rural para generar más valor añadido. Sin embargo, a pesar de estos avances, la biomasa del olivar no se ha consolidado como un recurso energético significativo ni como un sector cohesionado.
Biomasa del Olivar
Para los ajenos al sector, encontrar respuestas a las razones de los problemas que puede acarrear estas prácticas puede ser complicado. No obstante, desde dentro del sector, se identifican varios aspectos que deben mejorarse para que la biomasa se convierta en una realidad tangible. En este artículo, se analizarán los factores negativos que afectan el desarrollo de la biomasa como recurso energético, desde los restos de podas del olivar hasta el orujillo, pasando por el hueso de aceituna. También se propondrán soluciones para que el sector de la biomasa sea más competitivo y genere valor y riqueza en diversos ámbitos: agrícola, forestal, agroindustrial, energético, medioambiental, etc.
Restos de Podas de Olivar
Los restos de poda del olivar, tanto la fracción fina (ramas) como la gruesa (leña), son una excelente fuente de biomasa residual susceptible de valorización energética. Además, el picado y deposición en el suelo de las hojas del olivo como aporte orgánico podría reportar ahorros y algunos ingresos adicionales a los agricultores. No obstante, para que esto suceda, deben darse ciertas condiciones:
- Demanda: Debe existir una demanda para este tipo de biomasa, ya sea para generación térmica y/o eléctrica, y potencialmente para la producción de biocarburantes de segunda generación.
- Cambio en la Producción: Los agricultores deben orientarse hacia la producción de biocombustibles sólidos (astillas), lo cual requiere inversión en maquinaria o la existencia de empresas de servicios agrícolas en el medio rural.
Actualmente, no se está produciendo una oferta variada, de calidad y competitiva debido a varias razones. Las plantas existentes de generación de energía eléctrica han alcanzado su capacidad máxima y no se prevén nuevas instalaciones a corto plazo. Además, no hay un mercado industrial estable para esta biomasa, y la oferta es escasa y aislada, con pocas empresas capaces de introducir biomasa de calidad al mercado.

Hueso de Aceituna
El hueso de aceituna ha encontrado un mercado estable para usos térmicos, pero el producto que se comercializa a menudo no es apto debido a la presencia de pulpa y finos, y a un elevado grado de humedad. Esto reduce el rendimiento de los equipos y aumenta los costos de operación y mantenimiento, además de incrementar las emisiones a la atmósfera. La solución pasa por instalar sistemas de tratamiento del hueso (secado y separación de pulpa y finos) para obtener un biocombustible sólido que pueda competir con su principal rival, el pellet. Esto mejoraría la imagen del producto y reduciría las emisiones atmosféricas.
Orujillo
El orujillo, tradicionalmente usado como combustible en los hornos de las extractoras y en las plantas de generación de energía eléctrica con biomasa, enfrenta dificultades debido a la disminución de importaciones de países como Inglaterra e Italia. El orujillo debe consumirse cerca de su lugar de producción para reducir costos de transporte y emisiones. Una alternativa es la gasificación para la producción de calor y/o electricidad, permitiendo a los extractores generar energía térmica de manera más sostenible y energía eléctrica para autoconsumo.
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La puesta en valor del potencial de biomasa del olivar requiere un equilibrio entre oferta y demanda, actualmente inexistente. Es esencial que todos los agentes del sector, incluida la administración, colaboren para generar confianza y seguridad entre consumidores y promotores, y aceptación entre tecnólogos. El olivar no solo es un productor de aceite, sino también un fijador de CO2 y un productor de recursos energéticos renovables, lo que puede generar empleo en zonas olivareras necesitadas de nuevas oportunidades de negocio.
Existen soluciones tecnológicas, algunas innovadoras como la gasificación, y otras ya contrastadas comercialmente, como los usos industriales. Solo falta una apuesta firme por parte de los sectores generadores de biomasa y demandantes de energía. Finalmente, mejorar la calidad de los subproductos de la biomasa, tal como se ha hecho con el aceite de oliva, puede abrir nuevas oportunidades sin incrementar los costos o reducir el mercado.

